Errores que debes evitar en el naming de tu marca y que una agencia de branding en Madrid te ayudará a solucionar

Elegir el nombre de una marca no es un simple ejercicio creativo: es un paso estratégico que condiciona la identidad y la comunicación de un negocio para siempre. Como agencia de branding en Madrid nos encontramos con muchas empresas que nos contratan la imagen corporativa sin haber tenido cuidado al crear el naming para la nueva marca. En ocasiones, esos problemas de naming no permiten la creación de un logo ni un manual de identidad visual corporativa correcto.

errores de naming que encontramos en una agencia de branding en madrid

El problema viene cuando el nombre ya viene registrado de forma legal o se ha invertido en un dominio de internet. Por ello, es importante actuar con cautela al trabajar el naming de una nueva marca y contratar una agencia de branding en Madrid para que te asesore antes de meter la pata. Un error en esta fase puede costar caro, desde problemas legales hasta la pérdida de oportunidades comerciales.

A continuación, repasamos los errores más frecuentes a la hora de crear un nombre de marca, para que sepas lo que no debes hacer.

1. Usar nombres que ya tienen derechos de propiedad intelectual

Uno de los fallos más graves que hemos vivido durante nuestros 15 años de experiencia como agencia de branding en Madrid, es el de unos clientes que querían usar el nombre de un personaje de ficción muy conocido para su marca. El problema es que ese personaje tenía derechos de propiedad intelectual. Por suerte, advertimos a los inversores y buscamos opciones alternativas que no supusieran problemas legales y cuadraran mejor con los valores de marca.

Es importante comprobar si el nombre elegido ya está registrado a través de EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea). No puedes arriesgarte a invertir en logotipos, web y comunicación para después descubrir que otra empresa tiene los derechos puede obligarte a cambiarlo todo. Además del gasto, supone perder credibilidad frente a clientes y proveedores.

Evita usar nombres que ya conoces y antes de avanzar, revisa bases de datos oficiales y asegúrate de la viabilidad legal del nombre.

2. Formar nombres a partir de iniciales personales o familiares

Es habitual que se construyan nombres con las iniciales de los de los hijos del dueño o de los socios, y demás combinaciones personales. Aunque resulte emotivo, la mayoría de estas fórmulas generan palabras difíciles de pronunciar, poco recordables y nada relacionadas con el sector de actividad.

Este tipo de nombres siempre generan problemas a futuro. En algunas ocasiones nos hemos encontrado con empresas que nos han contratado rebrandings debido a que uno de los socios que aparecía en el nombre ya no formaba parte del proyecto. También conocemos el caso de alguien que quiso llamar a la empresa con el nombre de su único hijo y luego tuvo otro…

Un buen nombre debe conectar con el público, no con la vida privada del fundador. Ten en cuenta que el nombre de tu marca es como un tatuaje. Nunca elijas escribir algo de lo que podrías arrepentirte en el futuro.

3. Abusar de fórmulas trilladas que hemos visto mil veces en una agencia de branding

La falta de originalidad lleva a muchos negocios a usar recursos repetidos hasta la saciedad. Seguro que conoces a más de una empresa con una identidad de marca formada por alguna de estas fórmulas:

  • Incluir la palabra “arte” en el nombre (cuando ni siquiera está relacionada con el arte)
  • Sustituir sílabas por números, como el 2 por “dos”.
  • Duplicar letras (“ss”, “xx”) para aparentar modernidad.

Estas soluciones ya no sorprenden: solo hacen que la marca parezca poco trabajada. Pero además generan un gran problema de identidad digital porque, aunque en tu ciudad no conozcas ninguna, seguro que en el resto del mundo hay muchas empresas con el mismo nombre. Cuando generamos un nombre de marca en español (al igual que ocurre en inglés) hay que tener en cuenta que este tipo de fórmulas no solo se usan en España sino en todos los países de habla hispana.

Para tener buenos resultados de búsqueda, para posicionar en Google Maps a la hora de hacer SEO local e incluso para no tener problemas a la hora de buscar un dominio para tu web, tener una identidad totalmente original que no siga tendencias es primordial.

4. Elegir nombres demasiado cortos o excesivamente largos

Tan malo es pasarse como quedarse corto. Un nombre de una sola letra o dos sílabas sin sentido puede ser imposible de asociar a nada, es un problema para generar un logotipo equilibrado y para encontrar una tipografía adecuada.

Por el contrario, los nombres interminables dificultan que los clientes los recuerden, resultan poco legibles y nos suponen un problema a la hora de integrarlos en cualquier material gráfico, incluido el packaging de los productos.

Además, es muy habitual para las agencias de branding en Madrid, encontrarnos con empresas que eligen nombres de marca muy largos acaben acortándolos con el tiempo. Esto se debe a que la dificultad para incluirlos en su comunicación les obliga a generar una nueva marca más corta y práctica para vender. El final, el resultado es un término medio que no convence a nadie y que genera una submarca sin identidad propia que solo confunde a los usuarios.

A la hora de generar el nombre de tu empresa, la clave está en el equilibrio: breve, conciso y con capacidad de ser recordado.

5. No definir un nombre claro y abusar de “subfórmulas”

Otro error común es mezclar varias fórmulas sin jerarquía, por ejemplo:

  • “Nombre” + “by nombre del dueño”: cuando te lanzas a emprender tienes que tener claro si te merece la pena tener una marca personal. Si crees que tu negocio se va a ver beneficiado por tu propia identidad y tu proyecto es lo suficientemente personal, apuesta solo por tu nombre. Si no, mejor que no lo uses. Cuando no tienes claro cuál de las dos opciones es mejor, el naming de tu marca acaba siendo un término medio con graves problemas para incluirlo en el diseño gráfico.
  • Incluir el sector (“Zapatería X”, “Construcciones Y”) La marca tiene que tener identidad por sí misma. El incluir el gremio al que se dedica no solo resulta anticuado sino que le resta credibilidad al nombre de la empresa.
  • Usar descripciones de la actividad dentro del propio nombre («cursos y talleres»): ¿Realmente es necesario que expliques a qué te dedicas en cada comunicación? Las agencias de branding y diseño gráfico nos encargamos de generar un discurso visual que permite a tu cliente potencial ponerte en el mapa y saber a qué te dedicas. No es necesario que lo incluyas en el logotipo. Hacerlo solo va a suponer un problema a la hora de incluirlo en tus productos.
  • Incluir el año de creación (desde 1995): es posible que a ti te parezca que llevar 10 años en el mercado te da mucha experiencia, pero a lo mejor a tus clientes les parece poca porque la suya la fundó su bisabuelo. Y viceversa, a ti te puede parecer muy interesante haber mantenido el negocio familiar a flote desde 1850 pero estás ahuyentando a clientes que buscan modernidad.

Un nombre debe ser único, reconocible y funcionar por sí mismo, no como un eslogan mal disfrazado. Utilizar estas fórmulas suele tener un resultado confuso, poco elegante y difícil de consolidar como identidad de marca.

6. Elegir nombres que no permiten crecer ni cambiar

Vincular el nombre a un producto concreto, a una ubicación o una época puede ser una trampa. ¿Recuerdas la cantidad de empresas que se fundaron a inicios del siglo XXI y que llevaban en su nombre el año 2000 o somos demasiado viejos?

Todos este tipo de sistemas que ubican a tu empresa en una ciudad, un año o un producto funcionan al principio, pero si mañana amplías tu catálogo o te expandes geográficamente, el nombre quedará desfasado. Simplemente el mudarte a otra ciudad te puede generar un problema si dentro de tu marca habías incluido el nombre del lugar en el que tenías el negocio.

Te damos un ejemplo basado en la experiencia como agencia de branding con uno de nuestros clientes: imagina que te dedicas al sector confitero y tu identidad está totalmente relacionada con vender dulces y gominolas, pero el día de mañana el azúcar está mal visto y te reinventas para vender un producto más saludable y basado en beneficios nutricionales. Si tu nombre no tiene esa capacidad de adaptación te ves obligado a cambiarlo o crear una marca subsidiaria.

7. Déjate asesorar por tu agencia de branding en Madrid para apostar por un naming estratégico

El naming no debe resolverse con ocurrencias rápidas ni fórmulas personales. Requiere investigación, creatividad, estrategia y, sobre todo, la experiencia que supone el haber trabajado los problemas de identidad de otras marcas. Una agencia de branding en Madrid aporta:

  • Revisión legal y de propiedad intelectual.
  • Metodología creativa que evita clichés.
  • Estudio de sonoridad y memorización.
  • Alineación con los valores y la visión de la marca.

Pero de nada sirve que estés contratando una agencia con experiencia si no das tu brazo a torcer y no tienes en cuenta sus consejos. Nosotros podemos adaptar el diseño al naming de tu empresa aunque tenga errores, pero siempre va a comunicar peor.

El nombre es la primera carta de presentación de una marca. Si no se elige bien, puede generar problemas legales, falta de diferenciación o incluso una mala percepción por parte del público. Confía en profesionales de la comunciación que sepan equilibrar creatividad y estrategia.

Al final, un buen naming no es solo un detalle: es la base sobre la que se construye todo el universo de tu marca. Y para lograrlo, contar con una agencia de branding en Madrid es la mejor inversión.

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¿Qué debe incluir un buen catálogo corporativo?
2 septiembre 2025 at 11:30

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